Translate

29 de noviembre de 2014

El Bosque



                                                                                                               
La noche estaba cerca. A medida que se aproximaba iba cubriendo de oscuridad toda la llanura hasta llegar al valle norte. Todo parecía estar sumido en silencio, pero no se percibía una atmósfera tranquila. De repente, éste se vio roto por el ruido de  pasos. Eran los de una niña de unos diez años, que iba corriendo a la velocidad que le permitían sus piernas. Al final, éstas la traicionaron y se detuvo muerta de cansancio. Miró a su alrededor, estaba claro, se había perdido. Así que se sentó a esperar a que algún caminante la ayudase a salir. Se llamaba Grell.Sin embargo, como la ayuda no llegaba, se puso en marcha guiada por la dirección del viento y de las estrellas. De pronto, oyó voces, serían unas 2 personas, Grell aliviada fue corriendo siguiendo las voces que parecían alejarse más cuanto más próxima creía estar ella.
Cuando a poca distancia consiguió sentir más cerca las voces, instintivamente se escondió detrás de un árbol. Le entró un miedo inexplicablemente extraño, porque la luna se estaba escondiendo y no podía ver ni la silueta de aquellas personas. Por lo visto, éstas, también se habían parado a esperar a que volviese la luna ya que no se oían ni sus voces ni sus pasos. Unos minutos más tarde, la luna se dignó a salir de su escondite y, reflejó una cantidad de luz tan potente que hasta brilló y relució  sobre la superficie del lago llegando hasta el oscuro fondo de éste. Era una noche preciosa que merecía la pena contemplar, a pesar de que Grell pensase que era mejor pasarla con su familia dentro de una casa sintiéndose acompañada.
Tras la maravillosa contemplación, bajó a la realidad. Llena de valor salió decidida de su escondite al igual que hizo la luna. Pero cuál fue su sorpresa al ver que los caminantes nocturnos habían desaparecido misteriosamente. En respuesta, la valiente protagonista volvió a convertirse en la Grell insegura y asustada…
¿Qué hora sería? ¿Dónde estaba? ¿La encontrarán? Se iba haciendo estas preguntas mientras caminaba sin rumbo alguno. Solo avanzaba siguiendo las zonas en las que había claros de luz de luna y evitando las zonas oscuras (de preferencia.)
Sus zonas de claridad por lo visto eran muy escasas, por lo que con los ojos semi- cerrados tuvo que adentrarse en una zona enormemente oscura que resultó ser mucho más larga de lo que  esperaba. Era como un mal sueño, solo quería volver a casa, y, por lo visto iba a ser un propósito difícil de cumplir. Aceleró el paso, a continuación  salió a una zona muy iluminada y abierta que daba a más pasadizos de luz. En el centro de la zona, había además un pequeño estanque más desierto que un cementerio a la hora de las brujas. Por añadidura, tenía un puente de aspecto muy antiguo…  Al cruzarlo, los tablones crujían emitiendo ensordecedores chirridos. Se asomó, el agua a pesar de oscura era pulcra, mas al volver a salir la orgullosa luna, inundó de su cegadora luz todo el estanque de tal forma que ésta se veía reflejada a sí misma. Grell se quedó pensativa, miró al cielo estrellado y, de repente, pasó una estrella fugaz… Fue un simple destello en el cielo, aun así suficiente como para dejar un hermoso trazo de dorado polvo estelar. Ella pidió su deseo enseguida… “que alguien la guíe a encontrar su camino de vuelta…” Abrió los ojos, ¿se cumplió? ¿Ya está…? Instantáneamente, devolvió su vista al agua… ¡Un anciano estaba a su derecha!  A pesar del susto, a la pobre niña le dio tiempo de darse cuenta de lo familiar que le resultaba aquel rostro. Rebuscó entre sus recuerdos, pero se quedó igual que al principio.
- ¿Te has perdido pequeña?- le preguntó el anciano.
-Así es, señor. – contestó temblorosa. -¿Me podría indicar dónde está el camino de vuelta? –añadió enseguida.
- Perfectamente, sígueme – dijo con una tierna sonrisa. Cogió la fría mano de Grell y se alejaron en dirección a las zonas de luz.
Pero… ¿Cómo era posible que sin decirle ni su nombre ni dirección el anciano supiese hacia dónde ir? se preguntaba Grell. Sin embargo, sintió una gran confianza y fue dejando de temblar a lo largo del camino al igual que el frío se iba de sus manos.
Cuando empezó a ver los tejados de su casa, se soltó del anciano y fue corriendo como una loca. Ya no tenía miedo, estaba amaneciendo y comenzaba a haber luz por todas partes. Cuando por fin llega a su casa, sus padres corren a recibirla con los brazos abiertos y los ojos derramando cascadas de lágrimas. Todos ya estaban felices, la familia completa. Hasta que, en su mente se cruzó un pensamiento… y quien la había guiado… ¿dónde estaba? Enseguida preguntó a sus padres si habían visto a un anciano que la acompañaba.
-Lo siento, cielo. No vimos a nadie contigo… Ibas tú sola hacia casa.-le contaron. Los ojos de la pequeña se humedecieron ligeramente.
-Y hablando de ancianos…-continuó su padre.- ¿Recuerdas a tu abuelo, aquel que sólo pudiste ver de pequeña una vez y que estaba gravemente enfermo? Pues, falleció hace pocos días. Todos lo sentimos, por suerte no lo llegaste a conocer demasiado. ¿No estás triste?- preguntó su padre absolutamente desconcertado.
-Ya lo sabía,-dijo Grell- fue él quien me ayudó a salir de aquel infierno de bosque.-Y dirigió so mirada hacia al amanecer de un nuevo día.
Sus padres no lo entendían, nunca lo podrán llegar a entender…

3 comentarios:

  1. Preciosa historia con este anciano "angel".

    ResponderEliminar
  2. coucou ma chère, j'suis vraiment étonée, t'as une imagination incroyable, j'ai très envie de lire la suite...ta page...j'adoreeeeee, grosses bises ma belle :-)

    ResponderEliminar